Tu celular te espia, ?seguiras permitiendolo?

La dimision de un jerarca catolico muestra las consecuencias en el mundo real de las practicas de las industrias estadounidenses en materia de recoleccion de datos.,

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La “privacidad de datos” es uno de esos terminos que parecen desprovistos de toda emocion. Es como un refresco sin gas. Al menos hasta que los fracasos de Estados Unidos en la creacion de protecciones de privacidad de datos, incluso basicas, tienen repercusiones de carne y hueso.

La semana pasada, un alto jerarca de la Iglesia catolica en Estados Unidos dimitio despues de que un sitio de noticias revelo que tenia datos de su telefono movil que parecian mostrar que el administrador utilizaba la aplicacion de citas LGBTQ Grindr y acudia regularmente a bares gay. Los periodistas tuvieron acceso a los datos de los movimientos y huellas digitales de su celular durante parte de tres anos y pudieron rastrear los lugares a los que acudia.

Se que los lectores tendran sentimientos encontrados al respecto. Algunos creeran que es aceptable utilizar cualquier medio necesario para determinar si un personaje publico incumple sus promesas, aunque se trate de un sacerdote que pudo haber roto su voto de celibato.

Sin embargo, para mi, la noticia no se trata de un solo hombre. Se trata de una falla estructural que permite que existan datos en tiempo real sobre los movimientos de los estadounidenses y que se usen sin nuestro conocimiento o verdadero consentimiento. Este caso muestra las consecuencias tangibles de las practicas de las grandes industrias de recoleccion de datos que, en gran medida, no estan reguladas en Estados Unidos.

La realidad es que en Estados Unidos hay pocas restricciones legales o de otro tipo que impidan a las empresas recopilar las ubicaciones precisas de los lugares por los que pasamos y vender esa informacion a cualquiera. Esos datos estan en manos de empresas con las que tratamos a diario, como Facebook y Google, y tambien de intermediarios de informacion por encargo con los que nunca interactuamos de manera directa.

Estos datos suelen estar empaquetados en masa y son anonimos en teoria, pero a menudo pueden ser rastreados hasta los individuos, como lo muestra la historia del jerarca catolico. La existencia de esos datos en un volumen tan grande sobre practicamente todo el mundo genera las condiciones para un uso indebido que puede afectar tanto a los malos como a los buenos.

El Servicio de Impuestos Internos ha comprado los datos de ubicacion disponibles comercialmente de los celulares de la gente para cazar (al parecer ineficazmente) a los delincuentes financieros. Los contratistas de defensa y las agencias militares estadounidenses han obtenido datos de localizacion de aplicaciones que la gente utiliza para rezar o colocar sus repisas. Los acosadores han encontrado a sus victimas obteniendo informacion sobre la ubicacion de las personas a traves de las empresas de telefonia movil. Cuando los estadounidenses acuden a concentraciones o manifestaciones, las campanas politicas compran informacion sobre los asistentes para luego enviarles mensajes.

Me exaspera que todavia no existan leyes federales que restrinjan la recoleccion o el uso de datos de localizacion. Si hiciera una lista de tareas tecnologicas para el Congreso, esas restricciones estarian en lo mas alto de mi agenda. (Me animan algunas de las propuestas del Congreso y la legislacion estatal pendiente para restringir aspectos de la recopilacion o el uso de datos de localizacion personal).

La mayoria de los estadounidenses ya saben que los telefonos rastrean nuestros movimientos, aunque no conozcamos necesariamente todos los detalles escabrosos. Y se lo facil que puede ser sentirse resignado y enfadado o simplemente pensar: “?Y que?”. Quiero resistirme a ambas reacciones.

La desesperanza no ayuda a nadie, aunque yo tambien me sienta asi con frecuencia. Perder el control de nuestros datos no era inevitable. Fue una eleccion, o mas bien un fracaso, durante anos de los individuos, los gobiernos y las corporaciones para pensar en las consecuencias de la era digital. Ahora podemos elegir un camino diferente.

Incluso si crees que tu y tu familia no tienen nada que ocultar, sospecho que muchas personas se sentirian desconcertadas si alguien siguiera a su hijo adolescente o a su pareja a todas partes. Es probable que lo que tenemos ahora sea peor. Posiblemente miles de veces al dia, nuestros celulares informan sobre nuestra ubicacion y realmente no podemos detenerlos. (Aun asi, hay medidas que podemos tomar para atenuar el infierno).

El Comite Editorial de The New York Times escribio en 2019 que, si el gobierno de Estados Unidos hubiera ordenado a los estadounidenses proporcionar informacion constante sobre sus ubicaciones, el publico y los miembros del Congreso probablemente se rebelarian. Sin embargo, poco a poco a lo largo del tiempo, hemos acordado colectiva y tacitamente entregar esos datos de forma voluntaria.

Obtenemos beneficios de ese sistema de localizacion, como las aplicaciones de trafico en tiempo real y las tiendas cercanas que nos envian cupones. Pero no deberiamos aceptar a cambio la vigilancia perpetua y cada vez mas invasiva de nuestros movimientos.

Shira Ovide escribe el boletin On Tech, una guia sobre el modo en el que la tecnologia esta remodelando nuestras vidas y el mundo. @ShiraOvide

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